Pi y su mundo
Hoy me he levantado con la siguiente noticia: La mujer puede tener orgasmos solo con hacer ejercicio físico (http://www.20minutos.es/noticia/1344437/0/mujeres-pueden-tener-orgasmo/solo-con/ejercicio-fisico/). Siempre se ha dicho que el ejercicio físico es bueno y es cierto, pero hasta tal punto… En mi más humilde opinión el sexólogo Alfred Kinsey no ha hecho muy bien que digamos el estudio.
Es verdad que los gimnasios están llenos… pero creo que lo que apunta Kinsey sobre los abdorgasmos no es real. Yo soy de las de pilates y hacemos muchas abdominales. Entre mete la barriga, controla la respiración, concéntrate en subir bien las piernas, sigue metiendo la barriga… los aaaayyy que se escuchan cuando acabamos el ejercicio os aseguro que ninguno es de placer relacionado con orgasmo.
La sala de máquinas está llena de chicos cachas y musculosos, que personalmente no me llaman nada la atención. Con esas camisetas de tirantes que me parecen anti eróticas total y con todos esos músculos marcados… la verdad es que en lo que pienso siempre es si el músculo de la cabeza estará igual de desarrollado que no sé por qué me da la impresión de que no. Soy muy observadora y como me aburro taaaaanto en la bici, en la cinta o en cualquier aparato de tortura de esos me gusta ver los comportamientos de la gente y es gracioso. Probadlo: cuando ven chicas en la sala de máquinas hay como una oleada a ver quién coge más peso y demuestra esa virilidad que creen que nos encanta.
Me gusta que un chico se cuide pero al punto de que tenga ese cuerpo, se preocupe de la dieta y use más cremas que yo, como que no. Hombre, no voy a mentir, y ver una tableta de chocolate bien hechita llama la atención, pero en la vida real ¿qué tenemos? Los normalitos, delgaditos o con su barriguita, calvitos o no, con sus defectos… pero que son los que nos dan los abrazos y nos quieren. Y nosotras a ellos.
A lo mejor, no voy al gimnasio adecuado o no tengo el monitor adecuado… no sé. Quizás es que tenga que seguir haciendo abdominales…
Dando vueltas entre las estanterías de la biblioteca encontré un título de un libro que me llamó la atención: “El bolígrafo de gel verde”.
Es una novela cercana, sencilla de leer y fácil de empatizar con el protagonista. El principio te hace arrancar una sonrisa imaginando los viajes con los padres y como los toros osborne iban marcando la ruta de nuestro camino. Pero en un viaje, un accidente mientras jugaba con su mejor amigo marca toda su vida y está presente a lo largo de todo el libro de una forma inconsciente.
En todo el libro hay un tipo de discapacidad que quería compartir con todas vosotras. Muchas veces las personas con discapacidad se ocultan por miedo, por qué dirán… algunas necesitan tirar de su autoestima, saben que van a encontrarse en la calle con algunos “pobrecitos”. Pero todos tenemos un tipo de discapacidad, que permitidme que la llame emocional, que todos tratamos de ocultar.
Este libro narra la vida de un hombre agobiado por el ritmo de su propia vida. Por las pocas horas que compartimos con las personas que más queremos, por el poco tiempo dedicado a nuestras aficiones, por el tiempo que nos exige el trabajo y ¿para qué? para poder tener una solvencia económica que en teoría es para vivir. Vivir esas pocas horas que nos quedan al día por el trabajo con nuestra familia, nuestros amigos, deleitarse con una buena lectura, disfrutarlo en ese piso comprado con tanta ilusión pero que tiene una hipoteca, gastos de luz, de gas, el teléfono,… A esto me refiero con lo que denomino discapacidad emocional, con esa falta de capacidad que tenemos hoy en día de disfrutar de todo lo que nos rodea debido al propio ritmo que nos impone la vida, a las rutinas. ¿O que nos imponemos nosotros acostumbrados a unas comodidades que queremos tener y pensamos imprescindibles?
Nos cruzamos todos los días con personajes como el protagonista de esta novela, quizás nosotros seamos así y estamos tan habituados a convivir con ello que no nos damos cuenta. El protagonista rompe con todo ello. Busca un plan del que no hace partícipe a nadie y su gran error fue ese, no compartirlo con su esposa. Quizás hubiera sido la válvula necesaria para la ayuda a un cambio, para un poder llevar la vida de una manera diferente compartida entre dos.
Aquí tenéis la página web del libro, interesante leer como el autor fue con su libro de un lado a otro hasta que por fin fue publicada: http://www.elboligrafodegelverde.com/
Y su correspondiente página en Facebook: https://www.facebook.com/pages/El-Bol%C3%ADgrafo-de-Gel-Verde/147066831988439
Hoy mi post es una queja, una reclamación a la que seguro muchos de vosotros os uniríais. Tengo problemas con mi conexión ADSL y no tengo teléfono. ¿Os suena de algo eso de la compañía que ofrece precios baratos para que te cambies y caigas en sus redes? Y todo son facilidades para cambiarte….
El problema viene cuando empiezas a pagar una factura al precio correspondiente puesto que la oferta son unos meses. Entonces empieza a ir mal. Quieres irte de esa compañía pero no puedes porque un compromiso de permanencia te obliga a estar con ellos y si no, tienes que abonar un dinero.
Yo llevo desde el día 22 de enero con problemas, llamadas y más llamadas porque no tengo adsl y, en ocasiones, ni teléfono. Llamadas en las que voy variando de persona continuamente, en la que las soluciones son momentáneas, pero nadie me da una solución clara.
Decidí cambiarme de compañía por las garantías que me ofertaban. De hecho en la primera página de su folleto indican “sabemos la importancia que tiene para ti disponer de una conexión a Internet segura y que te permita navegar desde el primer momento de forma sencilla. Pero también sabemos lo importante que es para ti ahorra.”. He de pensar en la falsedad de este contenido puesto que la conexión segura que me ofertan sabiendo “la importancia que tiene para mi” no me la están dando. Y si también son conscientes de lo importante que es para mi ahorrar, no entiendo como tengo que estar pagando por un servicio que no estoy teniendo de ADSL, por no hablar de las llamadas de teléfono que tengo que hacer por el número móvil (de distinta compañía al fijo y al adsl) ya que no tengo línea con mi número fijo. Y añado las llamadas que estoy haciendo a los números no gratuitos por un servicio técnico que no estoy obteniendo tras llevar dos semanas con problemas con el ADSL y varios días sin teléfono.
Uno se compromete a “a realizar en todo momento un uso lícito y honrado de dichos Servicios” y a un montón de cosas más que obviamente se cumplen. Incluso te comprometes a pagar religiosamente cada mes tu factura.
Pero, ¿dónde quedan sus compromisos de “prestar al Cliente los servicios suscritos por éste en los términos recogidos en estas Condiciones Generales, a responder a las reclamaciones del cliente en el plazo más breve posible, a garantizar eficazmente conforme al estado de la tecnología el secreto de las comunicaciones, y a reparar las averías que se puedan producir en la infraestructura tecnológica necesaria para la prestación de los Servicios.”?
Esto no es real, es otro engaño más: las reclamaciones al cliente no están siendo respondidas y que no se garantiza el servicio técnico necesario. Y como muestra tengo las dos semanas con ADSL interrumpido y el quedarme sin teléfono. Pero yo sigo pagando mis facturas…
Cada vez que paseo por mi ciudad, disfruto. Del ambiente, de la grandiosidad de los edificios, de esa piedra característica que da un color oro… Creo que una de las suertes que tengo y que agradezco cada día es vivir dónde vivo.
Una de las cosas que más me gusta es subir por la calle de la compañía de noche con esos faroles que iluminan tenuemente y con poca gente. Al fondo la majestuosidad de la Clerecía y la Casa de las Conchas. Parece que estás paseando por un lugar del siglo XVIII.
El claustro del convento de las Dueñas es un lugar al que no se suele acudir y uno de los lugares con más encanto que conozco en mi ciudad. Es peculiar su planta pentagonal irregular y todos los capitales de los dos pisos que componen el claustro son diferentes con motivos fantasiosos y una gran variedad, labrándose en las enjutas monstruos. Desde el piso superior se tiene una de las más bellas vistas de la cúpula de la Catedral Nueva.
Hay tantos y tantos rincones recomendables para mi… la iglesia románica de Santo Tomás Cantuariense, la tranquilidad que ofrece el Patio Chico, las vistas desde la torre mocha de la Catedral, la Biblioteca de la Universidad, la inmensidad de la Plaza Mayor, el retablo de la Catedral Vieja y esas pinturas románicas que mucha gente pasa por alto, la incomparable Casa Lis…
Me siento fascinada pudiendo pasear por una ciudad con tanta historia, poder descubrir un rincón nuevo o una ventana con un adorno observado de diferente modo que el día anterior.
Le pongo una pega. El olor a mar, el sonido del golpear de las olas en las rocas, la visión sin límites de ese característico azul. Por eso, cuando voy a una ciudad con mar trato de empaparme, no en el sentido literal, de todas esas sensaciones que luego ocupan un lugar importante en mi memoria.
Ahora, en una época que presiento de grandes cambios para mi, ya echo de menos mi Salamanca e intento fijarme en cada paseo en todos los detalles para grabarlos bien en mi memoria, en todos los olores que ofrece cada rincón, en la variedad de la luz de sus monumentos. Siempre estará aquí, pero de momento sigo disfrutándola y viviéndola.
Quieres saber qué ver en Salamanca.
La de instantes, situaciones, paisajes y cosas que a veces pasamos por alto o que no les damos importancia. Qué poco nos paramos a pensar en lo que sentimos ante todos estos determinados momentos que son los que van configurando nuestro día a día y contribuyen a la felicidad.
Por ejemplo, los días de lluvia. Pueden tener un toque de melancolía, de nostalgia… Pero, el sonido de la lluvia en casa es el complemento perfecto para la lectura de un buen libro y saborear un café rico mientras estamos sentados en el sofá tapados por una amorosa mantita.
Y qué pereza salir! Terminamos metiendo los pies en los charcos que con pericia intentamos sortear pero no lo
logramos, nos chocamos con los paraguas de todos por la calle por no hablar de lo fácil que es olvidarlos en cualquier sitio. Pero pensad en ese mundo de botas de agua combinados con impermeables y se me apuras, también, con un paraguas. Hay verdaderas preciosidades esperando a ser puestas en un día así.
Después de un día de lluvia, siempre sale el sol, y el paseo tras una tarde de lluvia puede despertar algunos de nuestros sentidos. El escuchar como todos los pájaros empiezan a recobrar su actividad. La luz que queda tras la tormenta es de las más bonitas. El olor del campo mojado es inolvidable y puede trasladarnos a recuerdos de la niñez.
Imagínate en una velada romántica: una buhardilla con una salita donde poder cenar, una habitación y un baño. Todo con sus ventanas y una luz apropiada que de la calidez que no ofrece el tiempo frío y lluvioso del exterior. Una bañera llena de agua calentita, espuma y dos o tres velas. Una romántica cena, regada con un buen vino y una tenue iluminación. Por seguir soñando voy a añadir una chimenea que de un toque más acogedor. Y para rematar piensa en acurrucarte junto a la persona que quieres bajo un
edredón calentito, escuchando como las gotas golpean la ventana. Ese arrullo consigue dormirte. Ya no fantaseo más, cada uno que le ponga el final a esta velada…
Que por muchos inconvenientes que queráis encontrar a un día de lluvia, hoy no vais a conseguir que deje de disfrutar de ello.
El mundo web 2.0 nos rodea… hasta el punto de que existen en la actualidad libros que nos enseñan como las redes sociales son una posibilidad más para conocer gente y como pueden influir en la vida diaria de muchas mujeres y hombres.
Cierto que hay que tener cuidado porque no sabes quién está al otro lado del ordenador, pero es algo innegable que cada vez más la gente se acerca a todo tipo de blogs, páginas de contactos, chats etc. para poder paliar la soledad existente. Hay personas que lo hacen por divertirse o pasar el rato y algunas con malas intenciones, pero otras muchas porque día tras día sin que suene el teléfono o sin poder compartir un cena, poniendo la televisión por aquello de que en casa suene algo que no sea la propia voz, encuentran consuelo en conversar con gente que puede estar atravesando una situación similar a la suya y así poder compartir una charla y quién sabe si en un futuro un café.
Vamos a daros un par de posibles peticiones a los cercanos Reyes Magos que muestran esta realidad. Por un lado una novela de la Editorial Arcopress llamada Princesa 7.0, de la autora Dori Couñago. Es una historia que relata en tono de humor la vida rutinaria de una mujer que un día decide adentrarse en el mundo de las redes sociales. Por supuesto se encontrará con todo tipo de personas.
Por otro lado El blog del inquisidor, un gran libro de Lorenzo Silva escrito de una forma amena en la que el hilo conductor es una es una historia real del siglo XVII en plena Inquisición que un hombre va relatando en un blog. Una mujer historiadora y apasionada de esa época encuentra ese blog y a través de él sus vidas se cruzan, comienzan a conversar en un principio de los hechos que se van relatando para acabar charlando de sus secretos, culpas, miedos… El encuentro en la red, las conversaciones en el chat van convirtiéndose en algo esperado por los dos.
Esperemos que os gusten y si alguien conoce alguna más, ¡Compartidla con nosotras!
Quizás, en el fondo, sea una machista. Siempre luchando por todos esos derechos conseguidos hace años por las mujeres y ahora me doy cuenta que hay detalles de los hombres dedicados hacia el género femenino que me encantan y que me gustaría poder seguir disfrutando de ellos.
Me interesa por supuesto, la igualdad laboral y en todos los aspectos cotidianos. Me sigue sacando de mis casillas ver como en una comida son las mujeres las que se levantan y ellos quedan sentados a la mesa hablando como si con ellos no fuera el tema. Que cuando hay niños sea más una cuestión de la madre que del padre, que sea ella, en la mayoría de los casos, la que termina modificando salidas, actividades, horas de sueño… por atender al niño. No soporto que un hombre tenga más beneficios laborales y que se consideren más sus opiniones que las de una mujer. No puedo con que la casa sea más cosa de la mujer y cuando él haga alguna tarea se le alabe como si nosotras fuéramos super nanny enseñando lógicas normas de convivencia. Detesto esos comentarios tipo que empiezan por el “me ha hecho” ya sea la cama, la compra o la comida. Y no sigo porque me sale mi vena feminista más radical. Abogo por todas estas cosas compartidas.
Pero qué queréis que os diga, me encantan los detalles como que te dejen pasar primero por la puerta, que cuando salgas del supermercado lleven las bolsas de la compra, que cojan las maletas del coche, que te dejen la chaqueta cuando hace frío… Si me pongo a pensarlo son tonterías, pero me permito un toque irracional.
Me desquicia enormemente tener que hablar con toda esa recua de gente a la que te tienes que enfrentar vía telefónica porque no hay una sede donde ir a quejarte. Me agota lidiar con los de la luz, el agua, que te suben la tarifa de internet, que hay que cambiar de compañía para que te engañen otros en cuanto acaba el período de permanencia, el teléfono… Buf, todas estas cosas me dejan como si me hubiera pasado por encima una apisonadora.
Otra de las cosas que me gustan es que me lleven en coche a todos los lados, que sean los que se encarguen de buscar el sitio para aparcar, de llegar a una ciudad y que te solucionen las cosas, que puedas disfrutar del paisaje en vez de conducir, que vayas relajadita sin tener que preocuparte por adelantar o bajar velocidad, que laven el coche… permitidme imaginarlo…
Vale, decididamente no soy machista, es solo que soy humana y estoy tan acostumbrada a hacer todo esto yo sola que me encantaría que alguien se detuviera en estos detalles.








